Dosis de Bienestar: Todo lo que hay que saber sobre la meningitis

Qué es

La meningitis es una enfermedad habitualmente infecciosa provocada por virus o bacterias que provoca la infección e inflamación de las meninges -unas membranas que rodean el cerebro y la médula espinal-. Cuando se infectan solo las meninges se habla de meningitis. En algunas ocasiones, la bacteria se introduce en la sangre y se disemina, denominándose sepsis meningocócica. También puede ocurrir que se den ambos problemas a la vez.

Causas

Las causas más frecuentes de la meningitis son las infecciones, que pueden estar provocadas por virus o por bacterias. La más común, y menos grave, es la infección vírica, que generalmente mejora sin que se la administre ningún medicamento al paciente. Sin embargo, las bacterianas son muy graves y pueden llegar a provocar daños cerebrales e incluso la muerte.

Además de por las infecciones, la meningitis puede aparecer debido a hongos, tumores, y otros virus como el de las paperas, el VIH, el herpes labial y el genital.

Contagio

El contagio de esta patología se produce a través de la saliva y las gotitas que se expulsan al hablar, estornudar o toser. El contagio a través de objetos no es habitual y ocurre en pocas ocasiones.

La meningitis suele aparecer en otoño y en primavera. En entornos como las guarderías, las escuelas o las residencias puede propagarse con rapidez.

Síntomas

Una vez contagiada, una persona puede tener los primeros síntomas entre los dos y los diez días posteriores al contagio. En ocasiones tiene un comienzo brusco con síntomas similares a los de un catarro o una gripe. Los más frecuentes y que anuncian la gravedad son:

  • Fiebre alta.

  • Dolor de cabeza intenso.

  • Rigidez de la nuca. Esta rigidez consiste en la resistencia de la musculatura cervical a la flexión activa o pasiva de la cabeza, asociada a dolor local.

  • Vómitos bruscos. “La mejor forma de explicarlo a las familias es que el paciente vomitaría como lo haría la niña de El Exorcista”, dice Roi Piñeiro Pérez, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital General de Villalba (Madrid) y miembro del Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

  • Somnolencia.

  • Pérdida de consciencia.

  • Agitación, delirio y/o convulsiones.

  • Manchas de color rojo-púrpura en la piel (petequias que han evolucionado). Éstas implican una mayor gravedad.

Marta Fernández Matarrubia, especialista en Neurología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), especifica que en los lactantes (niños menores de dos años) las manifestaciones clínicas pueden ser fiebre alta, somnolencia o irritabilidad excesivas, inactividad, llanto constante y rechazo de la alimentación. Los ancianos pueden presentar solamente alteración del nivel de consciencia, sin fiebre ni rigidez de nuca.

Prevención

La mejor prevención es la vacunación. Hasta hace poco sólo existían vacunas contra el Haemophilus tipo b, el meningococo tipo A y C y el neumococo, que habían hecho prácticamente desaparecer estos tipos de meningitis en nuestro entorno.

En España, la vacunación para el meningococo C es obligatoria. Esta vacuna estimula la formación de defensas contra el germen. La protección se produce a las dos semanas de la vacunación. Para niños mayores de un año basta con una dosis, pero para los niños de entre 7 y 12 meses son necesarias dos dosis y para los de entre 0 y 6 meses, tres.

La vacunación está indicada en los menores de 6 años y puede provocar efectos secundarios leves, como inflamación y molestias en el lugar de la inyección, fiebre baja e irritabilidad. Está contraindicada cuando existen estados febriles en el momento de la vacunación; si el niño es hipersensible a alguno de los componentes de la vacuna, o en personas inmunodeprimidas.

En 2013 la Unión Europea autorizó la primera vacuna contra el meningococo B y en España fue categorizada como vacuna de uso hospitalario por sus características farmacológicas y su novedad. Desde el 1 de octubre de 2015 la vacuna puede adquirirse en farmacias.

La Asociación Española de Pediatría recomienda la vacuna en lactantes a partir de los 2 meses de vida, además de los casos de algunas personas inmunodeprimidas, para quienes hayan padecido una enfermedad meningocócica anteriormente y en caso de brotes.

Las dosis varían en función de la edad. Si se inicia la vacunación entre los 2 y los 5 meses se administrarán 4 dosis; de 6 a 23 meses 3 dosis; de 2 a 10 años 2 dosis; adolescentes y adultos 2 dosis.

Tipos

Las meningitis se dividen en:

Meningitis víricas

Este tipo tiene un pronóstico leve y en la mayoría de los casos no requiere tratamiento, el paciente se cura por sí solo. No suelen dejar secuelas y no requiere de vacuna ni de profilaxis.

Meningitis bacterianas

La meningitis bacteriana es grave y requiere la hospitalización del paciente. Puede dejar secuelas cerebrales y llegar a provocar la muerte del paciente, incluso cuando éste recibe el tratamiento.

Las meningitis bacterianas más frecuentes son:

  • Meningococo B.

  • Meningococo C.

  • Haemophilus influenzae tipo b.

  • Neumococo.

Diagnóstico

“En general, podemos decir que la meningitis es una enfermedad muy difícil de diagnosticar en sus fases iniciales, donde el tratamiento sería mucho más efectivo, y fácil de diagnosticar una vez que se ha desarrollado, momento en el que el tratamiento ya es menos eficaz”, explica Roi Piñeiro Pérez, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital General de Villalba (Madrid) y miembro del Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

El diagnóstico de la meningitis bacteriana se realiza analizando una muestra de líquido cefalorraquídeo (de la médula espinal). Dicha muestra se obtiene mediante una punción en la la columna vertebral (punción lumbar).

Además, el especialista puede pedir otras pruebas para confirmarlo, como una ecografía o una tomografía axial computarizada (TC) que permitan determinar si existe un absceso responsable de la meningitis.

Tratamientos

La mayor parte de las personas que sufre una meningitis viral se cura sin problemas.

En la meningitis bacteriana el tratamiento consiste en cuidados específicos en el hospital y terapia intensa con antibióticos.

Otros cuidados que se le pueden prescribir al paciente son la administración de líquidos por vía intravenosa y medicamentos para tratar lesiones asociadas que pueden aparecer, como el edema cerebral, el shock o las crisis epilépticas.

Es imprescindible el diagnóstico precoz y la rápida asistencia del especialista. En algunos casos la enfermedad evoluciona con gran fuerza o afecta a personas con el sistema inmune débil y pueden provocar desenlaces fatales.

Otros datos

Complicaciones

Si el diagnóstico de la meningitis se hace tarde o el paciente no recibe el tratamiento adecuado, esta enfermedad puede provocar lesiones y secuelas en el paciente. Las más destacadas son:

  • Hipoacusia (sordera).

  • Hidrocefalia.

  • Convulsiones.

  • Hemorragia subdural.

  • Daño cerebral.

  • Edema cerebral.

  • Trombosis de senos venosos.

  • Parálisis de nervios craneales.

  • Crisis epilépticas.

  • Choque séptico.

  • Insuficiencia renal.

 

 

Con información  y Foto de:cuidateplus.marca.com

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